El día de ayer, sábado, fuimos al Planetario Severo Díaz Galindo… Creo que me estoy adelantando, comencemos por el principio.

planetas

Hace algunos días mi ahijado (y futuro sobrino) cumplió años. No le regalé nada con la idea de llevarlo a conocer el Planetario ya que es un niño inteligente, inquieto y muy observador. Creí que era buena idea que tuviera algo de contacto con las ciencias de una manera relajada y divertida, tal y como la recordaba de mi infancia cuando me llevaron al Planetario por parte de la escuela.

Partimos mi novia y yo a eso de las 10:15 de la mañana, abordamos la “ruta alimentadora 13” que nos dejaría cercanos a una estación del macrobus. Después de este punto comenzó a dar lata el conocido “Murphy”. Según yo recargue 20 pesos a mi tarjeta de macrobus, pero no sucedió así, ya que la vigilante en turno me llamó para decirme que la había cagado no había recargado la tarjeta, le presté mi cartera para que hiciera la recarga (que creo que no se realizó) y le agradecí su atención. Abordamos el siempre lleno macrobus y nos bajamos en la estación donde nos reuniríamos con mi ahijado para posteriormente proseguir el viaje, después de algunos 15 minutos (si no es que mas) llegó mi comadre con el chamaco, y como mi novia la invitó por teléfono, proseguimos el viaje. Tomamos la versión “express” del macrobus y después transbordamos, tan solo para equivocarme y bajarme una estación antes y volver a tomar el camión nuevamente hasta la siguiente estación (lo bueno que no hay que volver a pagar).

Llegamos a la estación del periférico, nos bajamos y caminamos hasta el puente que nos permitiría cruzar y arribar al “Planetario”. Llegamos a la entrada y caminamos un poco con el mal presagio que narraban las abundantes hojas de los arboles tapizando el suelo, inefable señal de abandono. Una reja de malla ciclónica truncó nuestro avance y nos hizo saber de una manera muy clara que no había “Planetario” ese día (y sólo Dios sabe hasta cuándo). Nota de La Jornada: Inició la desmantelación del Planetario Severo Díaz para su remodelación.

Regresamos parte de lo andado y buscamos por si estaba habilitada otra entrada, nada.

Después del “éxito no obtenido” no nos quedó más remedio que ir al zoológico para no desperdiciar la caminada. Entramos 51 pesos por adulto (3 adultos) y 1 peso por niños (1 niño), aparte cobran el trenecito, el acuario y demás gastadera de dinero, no gracias.

Recorrimos el zoológico, tomé algunas fotos y para finalizar comenzó una lluviecita, suerte que ya íbamos de salida y nos pudimos refugiar en le salón de fiestas que se encuentra a la entrada.

Les pregunté que si querían comer, para caminar a la plaza, sacar dinero e ir a disfrutar algo (tenía ganas de ke tiras de kenfuchi). Mi comadre nos dijo que mejor llegáramos a su casa para comer y no gastar tanto. Así lo hicimos, ya era tarde y no alcanzamos pollo asado al carbón. Llegamos a una cremería y compraron tortillas de harina, jamón y queso para fundir. Unas deliciosas sincronizadas acompañadas de su respectiva Coca Cola. Se levantó mi compadre y nos acompañó a comer. Platicamos, reímos y comimos muy a gusto. Después vimos a la Selección mexicana ganar 4-1 a El Salvador y calificar a la copa mundial.

Después de el partido era hora de que mi novia y yo regresáramos a casita, y hasta eso tuvimos suerte y su primo venía para el rumbo y nos trajo.

Y así transcurrió el día, con algunas cosillas más…

P.D. Cuando íbamos de camino mi ahijado me comentó a cerca del nuevo anillo de Saturno… que decepción.