No puedo imaginarme una época en que no hubiese algún hombre más rico que otro. Pero puedo imaginarme una época en que el rico no quiera enriquecerse a expensas del pobre y en que el pobre no envidie al rico.
Un cierto grado de armonía y de confort en la vida física es necesario, pero más allá de cierto nivel se convierte en obstáculo en lugar de ser una ayuda. Así, el ideal consistente en crear un número ilimitado de necesidades y en satisfacerlas demuestra ser un error y una trampa.
(Tomado de: El Pensamiento Vivo. Mahatma Gandhi)
Hace un momento estaba enojado y pensaba escribirle algunas cosas a mi hermano que está en Estados Unidos, pero recordé el libro de “Ritmo y Rumbo” en el que nos recuerda que hay que hacer las cosas por amor.
Escribo en el blog porque se que hay pocas personas que lo leen y es como si hablara al aire.
Me da tristeza ver a mi mamá llorar, ver los problemas que se causan cuando el dinero es más importante que las personas, más importantes que los sentimientos, más importantes que Dios. Digo esto porque en el correo que le iba a mandar comenzaría con la frase: WEY TEN HUEVOS. Mi estúpido hermano ha preferido el trabajo y la vida de comodidades que ofrece E.U. en lugar de su familia, su esposa y su hijo Cristian que el próximo mes cumplirá 3 años. Y es precisamente el cumpleaños de mi sobrino la fecha que le había dado a su esposa para él regresar. No creo que lo cumpla. La verdad ya le vale madre lo que pase y los pedos que se están ocasionando por su culpa.
Me encabrona que no sea consciente y responsable de lo que hizo. Que venga y arregle sus problemas.
Se quejaba con su novia, ahora esposa, de que aquí en la casa no lo queríamos, que era la oveja negra. Que poca madre.
Me decepciona que diga que no le va a faltar nada a su hijo, que le va a mandar para que estudie, que le va a mandar para que no le falte nada. LE FALTA UN PADRE. Es lo que el no ve. No conoce a su hijo, no lo ama como nosotros, no le va a partir el alma cuando se valla mi cuñada y se lo lleve. No va a llorar como se que lo haremos todos aquí en la casa, comenzando con mi papá, siguiendo por mi mamá y mis 5 hermanos, porque su padre ha sido Rodri, porque su padre ha sido Rober, porque ha aprendido a decir PAPÁ ROBERTO, y no papá Eduardo. Escribo esto con lagrimas en mis ojos y un nudo en la garganta, a causa de la imposibilidad de cambiar la mente y el corazón de los demás.
Eduar, eres mi hermano, te amo, pero eso no quita que piense que eres un pendejo al preferir la basura en lugar de lo que vale.
Dios te perdone, te ayude y te abra los ojos. Espero que no sea muy tarde el momento en que despiertes de tu sueño.
Espero que la vida no te cobre muy caro las elecciones que estas haciendo, porque tu alma te va a dar las enseñanzas necesarias para que aprendas a amar. Porque para eso venimos al mundo, para aprender a amar de todas las maneras posibles.
Que Dios te bendiga hermano…
No se si después tengamos el mismo trato. Sobre todo ahora que se que voy a ser papá. Para mi es una bendición, Dios quiera y sepa ser buen padre, al menos trataré.
Solo recuerda la cita bíblica:
Dios prueba a Abraham
Dios probó a Abraham, y le dijo: ¡Abraham! Y él respondió: Heme aquí. Y Dios dijo: Toma ahora a tu hijo, tu único, a quien amas, a Isaac, y ve a la tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.
Abraham se levantó muy de mañana, aparejó su asno y tomó con él a dos de sus mozos y a su hijo Isaac; y partió leña para el holocausto, y se levantó y fue al lugar que Dios le había dicho. Al tercer día alzó Abraham los ojos y vio el lugar de lejos. Entonces Abraham dijo a sus mozos: Quedaos aquí con el asno; yo y el muchacho iremos hasta allá, adoraremos y volveremos a vosotros. Tomó Abraham la leña del holocausto y la puso sobre Isaac su hijo, y tomó en su mano el fuego y el cuchillo. Y los dos iban juntos. Y habló Isaac a su padre Abraham, y le dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, hijo mío. Y dijo Isaac: Aquí están el fuego y la leña, pero ¿dónde está el cordero para el holocausto? Y Abraham respondió: Dios proveerá para sí el cordero para el holocausto, hijo mío. Y los dos iban juntos. Llegaron al lugar que Dios le había dicho y Abraham edificó allí el altar, arregló la leña, ató a su hijo Isaac y lo puso en el altar sobre la leña. Entonces Abraham extendió su mano y tomó el cuchillo para sacrificar a su hijo. Mas el ángel del SEÑOR lo llamó desde el cielo y dijo: ¡Abraham, Abraham! Y él respondió: Heme aquí. Y el ángel dijo: No extiendas tu mano contra el muchacho, ni le hagas nada; porque ahora sé que temes a Dios, ya que no me has rehusado tu hijo, tu único. Entonces Abraham alzó los ojos y miró, y he aquí, vio un carnero detrás de él trabado por los cuernos en un matorral; y Abraham fue, tomó el carnero y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. Y llamó Abraham aquel lugar con el nombre de El SEÑOR Proveerá, como se dice hasta hoy: En el monte del SEÑOR se proveerá. El ángel del SEÑOR llamó a Abraham por segunda vez desde el cielo, y dijo: Por mí mismo he jurado, declara el SEÑOR, que por cuanto has hecho esto y no me has rehusado tu hijo, tu único, de cierto te bendeciré grandemente, y multiplicaré en gran manera tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena en la orilla del mar, y tu descendencia poseerá la puerta de sus enemigos. Y en tu simiente serán bendecidas todas las naciones de la tierra, porque tú has obedecido mi voz.
NO TENGAS MIEDO,
DIOS PROVEERA.
